Leiras Albariño

Leiras Albariño

D.O. Rias Baixas
Premios
Maridaje
Leiras armoniza perfectamente con pescados, mariscos, aperitivos, arroces o pastas. Su estructura permite también acompañar carnes blancas o embutidos.
Nota de Cata
Vista
Color amarillo pálido con reflejos limón.
Nariz
Buena intensidad en nariz, con elegantes aromas de flor blanca, pomelo, manzana y especias.
Boca
En boca es envolvente, fresco, con buen equilibrio y con el característico toque mineral, típico de la zona de Val do Salnés. En vía retronasal aparecen notas frescas de fruta cítrica.
Varietales
Albariño
100%
Analisis
Grado alcohólico 13%
Contiene sulfitos
Viñedo y elaboración
Elaboración (vinificación)
La uva se vendimió manualmente en cajas de 20 Kg. El proceso de elaboración empezó con el despalillado, un suave prensado, la clarificación estática y la posterior fermentación alcohólica a 16-18 ºC. Finalizada la misma, la mayoría de los vinos iniciaron la fermentación maloláctica, permaneciendo varios meses con sus lías antes de ser estabilizados y embotellados. Este método de elaboración permite obtener vinos mucho más complejos y untuosos en boca que se mezclan con los más ácidos y frescos para conseguir una gran complejidad.
Viñedo (viticultura)
La influencia que el océano Atlántico ejerce sobre las Rías Baixas es determinante para lograr la perfecta evolución y maduración del vino Albariño. Nos encontramos ante un clima sin extremos, con abundantes lluvias en otoño e invierno, sin heladas frecuentes y con unas temperaturas veraniegas ideales para lograr la maduración de las uvas al final del ciclo. La viticultura de las Rías Baixas se caracteriza por utilizar, en la mayor parte de sus viñedos, un sistema de conducción denominado “parra” que consiste en elevar las cepas hasta una altura de un metro ochenta donde se mantiene un sistema de vegetación horizontal que recibe una gran insolación durante el verano y que permite a las uvas madurar correctamente.
La maduración ha sido muy buena gracias a la primavera e inicio de verano cálidos y secos, a los que siguió un agosto de temperaturas bajas que frenó el ritmo de maduración, ayudando a mantener la acidez típica del Albariño. Las condiciones climáticas de septiembre han permitido completar la maduración con una gran intensidad aromática, acidez equilibrada y excelente calidad.
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