Legaris Olmedillo de Roa

Legaris Olmedillo de Roa

D.O. Ribera del Duero
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35,00 € 35,00 €
Nota de Cata
Vista
Intenso color cereza picota madura con ribete granate oscuro. Denso y de capa alta.
Nariz
Aparecen notas de regaliz, membrillo, lácteos y fruta negra.
Boca
Tiene un tanino vivaz, con matices resinoso ―tal vez procedentes de la cercanía de pinares a la finca― que aportan frescor. La madera es perceptible, pero sin destacar de forma disonante.
Varietales
Tinto fino
100%
Analisis
Grado alcohólico 15%
Contiene sulfitos
Viñedo y elaboración
Elaboración (vinificación)

La fermentación alcohólica tuvo lugar en un pequeño depósito abierto en forma de lagar de 2.000 litros de capacidad. Se desarrolló de forma espontánea, con levaduras autóctonas, con el único objetivo de preservar la singularidad de esta parcela. Nuestra intervención fue mínima (salvo frecuentes bazuqueos manuales) y la expresión de la uva es máxima. No controlamos la temperatura de fermentación. La crianza tuvo lugar durante 20 meses en barricas francesas nuevas de 225 litros. Posteriormente el vino permaneció dos meses en depósito cúbico de hormigón, donde se terminó de afinar antes del embotellado que se realizó en septiembre de 2017, obteniéndose 1.800 botellas. Este nuevo vino, al igual que el resto de la gama más innovadora de la bodega (Legaris Calmo, Páramos de Legaris y Vinos de Pueblo), ostenta una contraetiqueta genérica de Cosecha 2015.

Viñedo (viticultura)

Este vino ha sido elaborado exclusivamente con la variedad Tinto Fino. Las uvas proceden de cepas muy viejas, de más de 60 años, plantadas en vaso en un viñedo de menos de una hectárea, con suelo arenoso y situado cerca de uno de los pinares que salpican los bellísimos parajes de la zona. Olmedillo de Roa está situado a 820 m de altitud.

Características de la añada

La añada 2015 fue una de las grandes cosechas de la Ribera del Duero. Un otoño algo más cálido y seco de lo habitual en estos parajes dio paso a un invierno gélido y largo. Si bien hasta marzo las temperaturas fueron hasta 2ºC más bajas de lo habitual, los valores mínimos fueron menos extremos que en otros años. Aquellos fríos precedieron a unos meses con temperaturas promedio especialmente altas, que aceleraron la brotación en el viñedo y el ciclo de la vid en general. La tendencia se mantuvo al alza, junio fue muy cálido y acabó con una ola de calor que se prolongó durante la primera mitad de julio. La pluviometría se situó en valores por debajo de los medios. Por fin en septiembre y octubre se produjo una leve bajada de las temperaturas diurnas (25ºC máxima) y nocturnas (unos 7ºC mínima), que permitió alargar el ciclo de la vid, benefició el proceso de maduración y que la uva conservara la acidez. Estos días de madurez adicional nos permitieron conseguir una óptima madurez fenólica de la uva, que en esta añada presentó una sanidad impecable. Los vinos presentan una altísima intensidad de color, con notas de fruta roja madura sobresaliendo. En boca son vinos amplios, con taninos suaves y buena estructura, que hacen presagiar un buen potencial de envejecimiento en barrica.

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