Legaris Moradillo de Roa

Legaris Moradillo de Roa

D.O. Ribera del Duero
Customer Reviews
32,00 €
Premios
Nota de Cata
Vista
Color de intensa cereza madura, muy oscuro, denso.
Nariz
Aparecen notas de regaliz, minerales, cacao, moras y fruta negra madura.
Boca
Vino intenso y largo, que muestra un tanino de gran viveza característico del suelo cascajoso en que se encuentra este viñedo.
Varietales y Análisis
Varietales
Tinto fino
100%
Análisis
Grado alcohólico 15%
Contiene sulfitos
Viñedo y elaboración
Elaboración (vinificación)

La fermentación alcohólica tuvo lugar en un pequeño depósito abierto en forma de lagar de 2.000 litros de capacidad. Se desarrolló de forma espontánea, con levaduras autóctonas, con el único objetivo de preservar la singularidad de esta parcela. Nuestra intervención fue mínima (salvo frecuentes bazuqueos manuales) y la expresión de la uva es máxima. No controlamos la temperatura de fermentación. La crianza tuvo lugar durante 18 meses en barricas francesas de 225 litros y 500 litros. Posteriormente el vino permaneció dos meses en depósito cúbico de hormigón, donde se terminó de afinar antes del embotellado que se realizó en septiembre de 2018, obteniéndose 2.118 botellas.

Viñedo (viticultura)

Este vino ha sido elaborado exclusivamente con la variedad Tinto Fino. Las uvas proceden de un viñedo de unas dos hectáreas con unos 20 años de antigüedad. Está localizado en Moradillo de Roa, un pueblo perteneciente a la provincia de Burgos que está ubicado a 973 metros de altitud. Los suelos son de canto rodado, que además de aportar mineralidad a los futuros vinos, facilitan el drenaje a la vez que retienen el calor diurno para cederlo a las plantas durante la noche.

Características de la añada 2016

Tras un invierno en el que la vid ha reposado en condiciones suaves y con una pluviometría más baja de lo habitual, la primavera fue la encargada de demostrar las extremas condiciones que caracterizan a la Ribera del Duero, ya que si bien las lluvias fueron abundantes en este periodo, las temperaturas bajas retrasaron el brote de la vid más de lo habitual. Así, el ciclo ya comenzó con cierto retraso desde el principio, que se fue regulando poco a poco a lo largo del final de primavera y principios del verano para hacerse aun más acusado durante el momento de la maduración. El verano se caracterizó por las altas temperaturas registradas durante buena parte del mes de julio, así como durante todo el mes de agosto y buena parte de septiembre, lo que junto con la ausencia de lluvias, y en especial al final del verano, ha producido un cierto bloqueo en las plantas como consecuencia de la necesidad de las plantas de cerrar sus estomas para evitar una excesiva deshidratación que ha incidido en un acusado retraso en el momento de la maduración, en especial en las plantas más jóvenes y en aquellas situadas en terrenos más áridos. Por ello, el inicio de la maduración, en especial para aquellos viñedos viejos con las raíces más profundas, se ha producido en fechas habituales, mientras que para otros viñedos ha sido necesario esperar a su maduración más tiempo del habitual, en especial como consecuencia de lo generoso de la producción, mostrándose los racimos con un tamaño medio de baya, pero un mayor número de éstas por cada racimo. No obstante, las inmejorables condiciones climáticas habidas en los meses de septiembre y octubre, junto con la impecable sanidad del cultivo registrada, han permitido esperar a la correcta maduración de las uvas para proceder a su recogida en el momento óptimo.

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