Legaris Alcubilla de Avellaneda

Legaris Alcubilla de Avellaneda

D.O. Ribera del Duero
Customer Reviews
32,00 €
Premios
Nota de Cata
Vista
Color picota intenso con ribete granate y tenues reflejos azulados.
Nariz
Presenta notas muy elegantes de fruta roja, complementadas con matices florales y de monte bajo.
Boca
Muestra un tanino fino, un paso delicado y un frescor intenso característico de la altitud de este viñedo.
Varietales y Análisis
Varietales
Tinto fino
100%
Análisis
Grado alcohólico 14,5%
Contiene sulfitos
Viñedo y elaboración
Elaboración (vinificación)

La fermentación alcohólica tuvo lugar en un pequeño depósito abierto en forma de lagar de 2.000 litros de capacidad. Se desarrolló de forma espontánea, con levaduras autóctonas, con el único objetivo de preservar la singularidad de esta parcela. Nuestra intervención fue mínima (salvo frecuentes bazuqueos manuales) y la expresión de la uva es máxima. No controlamos la temperatura de fermentación. La crianza tuvo lugar durante 16 meses en barricas francesas de 225 litros y de 500 litros. Posteriormente el vino permaneció dos meses en depósito de hormigón en forma de huevo, donde se terminó de afinar antes del embotellado que se realizó en septiembre de 2018, obteniéndose 2.106 botellas.

Viñedo (viticultura)

Este vino ha sido elaborado exclusivamente con la variedad Tinto Fino. Las uvas proceden de un viñedo de unos 20 años localizado en Alcubilla de Avellaneda, un pueblo perteneciente a la provincia de Soria que está ubicado a 926 metros de altitud. Hemos seleccionado una parcela que corona la ladera. El pequeño viñedo está plantado en suelo arcilloso con gran capacidad de retención de agua y alta concentración de hierro que le otorga un color rojizo.

Características de la añada 2016

Tras un invierno en el que la vid ha reposado en condiciones suaves y con una pluviometría más baja de lo habitual, la primavera fue la encargada de demostrar las extremas condiciones que caracterizan a la Ribera del Duero, ya que si bien las lluvias fueron abundantes en este periodo, las temperaturas bajas retrasaron el brote de la vid más de lo habitual. Así, el ciclo ya comenzó con cierto retraso desde el principio, que se fue regulando poco a poco a lo largo del final de primavera y principios del verano para hacerse aun más acusado durante el momento de la maduración. El verano se caracterizó por las altas temperaturas registradas durante buena parte del mes de julio, así como durante todo el mes de agosto y buena parte de septiembre, lo que junto con la ausencia de lluvias, y en especial al final del verano, ha producido un cierto bloqueo en las plantas como consecuencia de la necesidad de las plantas de cerrar sus estomas para evitar una excesiva deshidratación que ha incidido en un acusado retraso en el momento de la maduración, en especial en las plantas más jóvenes y en aquellas situadas en terrenos más áridos. Por ello, el inicio de la maduración, en especial para aquellos viñedos viejos con las raíces más profundas, se ha producido en fechas habituales, mientras que para otros viñedos ha sido necesario esperar a su maduración más tiempo del habitual, en especial como consecuencia de lo generoso de la producción, mostrándose los racimos con un tamaño medio de baya, pero un mayor número de éstas por cada racimo. No obstante, las inmejorables condiciones climáticas habidas en los meses de septiembre y octubre, junto con la impecable sanidad del cultivo registrada, han permitido esperar a la correcta maduración de las uvas para proceder a su recogida en el momento óptimo.

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